La Reunión de Servicio Mundial
En
el Preámbulo de A.A., Alcohólicos Anónimos está
descrito como "una comunidad de hombres y mujeres que comparten
su mutua experiencia, fortaleza y esperanza para resolver su problema
común y ayudar a otros a recuperarse del alcoholismo."
Este compartimiento, lo esencial de A.A., se hace entre individuos,
en las reuniones de los grupos de A.A., y efectivamente, donde y
cuandoquiera que se reúnan los alcohólicos sobrios. Y,
desde 1969, varios países ha venido efectuando este
compartimiento regularmente en las Reuniones de Servicio Mundial.
En la RSM, que tiene lugar cada dos años, alternando el sitio entre la ciudad de Nueva York y un lugar de ultramar, se reúnen delegados representantes de oficinas y juntas de servicio de todas partes del mundo para hablar acerca de problemas que tienen en común e intercambiar posibles soluciones, ayudando así a llevar el mensaje a quienes lo necesiten dondequiera que estén.
Al comienzo
La RSM tiene sus raíces en un viaje que Bill W., cofundador de A.A., hizo a Europa en 1950, durante el cual visitó grupos de A.A. en siete países. El se quedó muy impresionado por el hecho de que los grupos de esos países estaban experimentando los mismos problemas con los que los grupos de los EE.UU. y Canadá se habían enfrentando en sus principios—la necesidad de disponer de literatura escrita en el idioma del país, los obstáculos al desarrollo externos e internos, y los temores de todo tipo de calamidad. Hasta aquella época, la oficina de Nueva York había servido como recurso principal para los países en que A.A. acababa de establecerse. Bill creía que, si representantes de los diversos países pudieran reunirse e intercambiar ideas para así aprender por las experiencias de otros, llegaría el día en que la oficina de servicios de los EE.UU. y Canadá sería "el centro de servicio más antiguo entre otros similares¼ de alrededor del mundo."
"Para empezar," escribió Bill, "propongo que durante tres días en el otoño de 1969 se celebre una Reunión de Servicio Mundial — no una conferencia, ya que no representaría al mundo de A.A. en su totalidad. Esta reunión se podría celebrar en Nueva York, para que los delegados puedan¼ tener la oportunidad de ver el funcionamiento de una oficina con 30 años de existencia. A la reunión asistirían delegados de países en donde la población de A.A. ya es bastante grande y los problemas de crecimiento ya se han presentado."
Al final de los tres días, los delegados estaban deseosos de seguir adelante. Decidieron volver a reunirse tres años después en la ciudad de Nueva York y de allí en adelante efectuar reuniones cada dos años alternando el sitio entre Nueva York y otro lugar del mundo. Desde entonces la RSM ha tenido lugar en Londres; Helsinki; San Juan del Río, México; Guatemala; Munich; Cartagena, Colombia; y Auckland, Nueva Zelanda.
La 15ª RSM, celebrada los días 4 al 8 de octubre de 1998 en Auckland, Nueva Zelanda, fue muy parecida a la primera. Treintinueve delegados de 22 países pasaron cuatro días escuchando informes sobre los progresos de A.A. en todos los países participantes, presentaciones sobre temas de gran importancia para A.A., y asistiendo a reuniones y mesas de trabajo sobre diversos temas, incluyendo la comunicación entre países.
Las sesiones de más valor para los participantes tal vez fueron las de compartimiento libre, en las que los delegados podían sacar a relucir cualquier inquietud que tuvieran. Tras unas vacilaciones iniciales, los delegados que al principio debían de haberse sentido algo aislados y alejados por sus problemas particulares y un poco reacios a compartir, empezaron uno tras otro a describir abiertamente las dificultadas, los dilemas, defectos y conflictos relacionados con las operaciones de sus estructuras de servicio y, poco a poco, empezaron a darse cuenta de que, lejos de ser una crítica negativa, el compartimiento les hacía posible identificarse unos con otros y así les ofrecía la oportunidad de aprovechar la experiencia colectiva para llegar a una solución práctica.
Las reuniones zonales ayudan
Se calcula que A.A. está presente en más de 150 países del mundo. Los delegados de la RSM provienen de países que tienen una estructura de servicio, una oficina nacional y, en muchos casos, un centro de distribución de literatura. Las reuniones zonales, que se efectúan en los años en que no hay RSM, sirven para mantener la continuidad y ofrecen ayuda a los A.A. de países que aún no disponen de una estructura de servicio.
La idea de la celebrar las reuniones zonales surgió en la Quinta Reunión de Servicio Mundial, celebrada en Finlandia, en la que durante la mesa de trabajo con tema de comunicación entre países se consideró la posibilidad de establecer una oficina de información europea para fomentar la comunicación. Al mismo tiempo los delegados esperaban que los países que nunca habían asistido a la RSM pudieran participar en la comunidad europea de A.A.
La Reunión de las Américas (anteriormente llamada la Reunión Iberoamericana de Servicio) fue la primera de las reuniones zonales. Inspirados por la reunión de Finlandia, los delegados mexicanos se pusieron a hacer los planes preliminares para una reunión regional y la primera, que tuvo lugar en Bogotá, Colombia, en 1979, contó con una asistencia de diez países, entre los que se incluían varios que no habían podido asistir a la RSM.
La Reunión de Servicio Europea, que se inició poco después del establecimiento de la Oficina Europea de Información, tuvo lugar por primera vez en Francfort, Alemania en 1981. Asistieron 14 países, entre los cuales se incluían Malta y Polonia. En 1997, entre los delegados de 21 países que asistieron a la Novena Reunión de Servicio Europea, figuraban por primera vez los representantes de Lituania y Ucrania.
La Reunión de Servicio de Asia y Oceanía se celebró por primera vez en 1995 en Japón y su éxito condujo a la segunda reunión en Auckland en marzo de 1997, con participación de seis países: Nueva Zelanda, Australia, Hong Kong, Japón, Corea y Tailandia. Esta reunión regional ha definido su área de responsabilidad, dividiendo la zona en "vecindarios", cada uno compuesto de varios países, y pidiendo al país más establecido del vecindario que asuma la responsabilidad de apadrinar a los demás países.
El Fondo Internacional de Literatura
El crecimiento explosivo de la actividad de A.A. durante los diez últimos años ha creado una necesidad enorme de traducciones y publicaciones de los materiales básicos de Alcohólicos Anónimos. A.A. World Services, Inc., en Nueva York, tiene registrados los copyrights de toda la literatura de A.A. y el desafío supuesto por comprobar las traducciones, determinar prioridades y hacer prudente uso del dinero de A.A. ha sido tremendo. Los delegados de la 11ª Reunión de Servicio Mundial en 1990 se dieron clara cuenta de esta abrumadora necesidad y propusieron establecer el Fondo Internacional de Literatura para ayudar a A.A.W.S. a facilitar literatura de inicio a los países que no pueden cubrir los gastos de hacer sus propias traducciones. Desde 1990, el Fondo de Literatura ha contribuido a sufragar los gastos de producir Alcohólicos Anónimos (el Libro Grande) en 15 idiomas y de traducir otros materiales a 14 idiomas.
"No estás solo"
A todo alcohólico enfermo que ha llegado a una reunión de A.A. se le ha dicho, "No estás solo"—así se lleva el mensaje, de un borracho a otro. En otros países, tal como era en los comienzos en los EE.UU. y Canadá, el mensaje se suele llevar por un alcohólico que tiene necesidad de otro, para poder mantener su insegura sobriedad.
Un miembro de A.A. consiguió en la G.S.O. de Nueva York los nombres de tres borrachos solitarios en Inglaterra y al llegar allí de visita en 1947 se puso en contacto con ellos y se formó el primer grupo. A.A. empezó en Noruega debido a que un inmigrante noruego que había logrado la sobriedad en Greenwich, Connecticut, al enterarse de que su hermano tenía problemas con el alcohol decidió viajar a Noruega y pasarle el mensaje. Miembros de los A.A. de los Estados Unidos que estaban de viaje llevaron el mensaje a Brasil, El Salvador e Islandia; el mensaje llegó a Japón por medio de un soldado de los EE.UU. que estaba sirviendo en las fuerzas de ocupación; una pareja norteamericana llevó el mensaje a Rumania.
A veces la literatura ha servido para plantar la semilla. El fundador de A.A. en Sudáfrica recurrió a un sacerdote para pedirle ayuda con su problema con la bebida. El sacerdote le dijo que no podía hacer nada, pero le dio lo que debía de ser el único ejemplar del Libro Grande en el país, y de ese frágil comienzo A.A. empezó a crecer. En Australia, cuatro personas no-alcohólicas escribieron a la oficina de Nueva York para pedir un ejemplar del Libro Grande y luego recogieron a cuatro borrachos de los barrios perdidos, les instalaron en tiendas de campaña y formaron un grupo.
En años más recientes, se ha convertido en realidad la visión de Bill W. de un intercambio de ideas a nivel internacional, a medida que las estructuras de A.A. establecidas fuera de los EE.UU. y Canadá han venido desempeñando un papel decisivo en el desarrollo de la Comunidad. Los grupos finlandeses cruzaron la frontera para llevar el mensaje clandestinamente a sus hermanos borrachos de Rusia; los A.A. de Munich se reunieron con un solitario checo y le ayudaron; un A.A. alemán llevó el mensaje a Hungría.
En la 15ª RSM en Auckland, en un informe no programado se contó la historia de los comienzos de A.A. en Camerún. Un hombre de Camerún, de nombre Donatien, escribió a la O.S.G. de París en 1986 pidiendo ayuda y después de intercambiar correspondencia con la oficina durante 10 años, y tras multitud de recaídas, por fin envió una carta en 1996 diciendo que ya llevaba dos meses sobrio y se sentía preocupado de volver a recaer si no hacía algo para evitarlo. Esa vez, Jean-Yves, delegado a la R.S.M de Europa de habla francesa, le contestó a Donatien diciéndole que para mantenerse sobrio, tendría que compartir su sobriedad con otros; tendría que formar un grupo. Donatien trabajaba de guardia de prisión, y por lo tanto se puso a formar un grupo en la prisión. Pasados varios meses, Jean-Yves recibió una llamada de teléfono del director de la prisión quien le dijo que, aunque no entendía lo que había pasado, había ocurrido un milagro. Donatien ahora llevaba seis meses sobrio y ha había ayudado a lograr la sobriedad a media docena de los reclusos más problemáticos. Así nació el primer grupo.
Donatien pidió a Jean-Yves que viajara a Camerún para participar en las actividades del grupo y, con ayuda económica de la estructura francesa, Jean-Yves pudo hacerlo. Las autoridades penitenciarias estaba tan impresionadas con lo que estaba ocurriendo que tomaron disposiciones para que Jean-Yves se reuniera con varios profesionales del campo jurídico, médico y educacional; y se formó el segundo grupo en una escuela grande. Le pusieron en contacto con miembros del clero local y el día de la Ascensión, una importante fiesta religiosa en Africa, después de un servicio de tres horas se pidió a los A.A. que efectuaran una reunión. Se presentó una cantidad sorprendentemente grande de personas y así nació el tercer grupo. Al final de la semana, se habían empezado seis grupos y, a pesar de algunas dudas iniciales, todos sobrevivieron y crecieron. Hoy día, el Camerún cuenta con 16 grupos de A.A. y unos 600 miembros; y la O.S.G de Francia ha recibido solicitudes de ayuda de ocho naciones africanas vecinas.
Una vez se le preguntó a Bill W., "¿Cómo funciona A.A.?" y él respondió simplemente, "Funciona muy bien." Esta sencilla declaración parece ser cierta a todos los niveles, desde dos borrachos que comparten entre sí hasta dos o más naciones que se ayudan intercambiando su rica experiencia colectiva.